Un museo comprimido (Museo de la Farmacia Dra. Rosa D. Alessio)

Posted on 28/05/2014

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¿Cuántas personas conocen el Museo de la Farmacia?

La Universidad de Buenos Aires es una entidad pública que nuclea diversos museos. El más conocido es, posiblemente, el recientemente restaurado Museo Etnográfico Juan B. Ambrosetti que depende de la facultad de Filosofía y Letras y tiene edificio propio a unas cuadras de Plaza de Mayo.

Sin embargo, la UBA posee más de diez museos. ¿Cuáles son?
Museo Arqueológico Doctor Eduardo Casanova y Museo de Sitio Pucará, Museo de Ciencia y Técnica, Museo de Farmacobotánica “Juan A. Domínguez” , Museo de Historia de la Medicina y de la Cirugía “Vicente Aníbal Risolía”, Museo de Matemática – MateUBA, Museo de Mineralogía “Doctora Dra. E. Mértola”, Museo de Patología, Museo de Farmacia “Dra. Rosa D. Alessio de Carnavale Bonino”, Museo de la Deuda Externa, Museo de la Psicología Experimental Argentina “Horacio Piñero”, Museo Etnográfico “Juan B. Ambrosetti”, Museo Houssay de Historia de la Ciencia y la Tecnología, Museo y Archivo Histórico y, finalmente, el Museo y Centro de Estudios Históricos Profesor Doctor Orestes W. Siutti.

Posiblemente, pocos de los anteriores nombres les resultaran familiares ya que se encuentran dentro de los edificios universitarios y no poseen cartelería ni señalización a la calle. Esto no significaría un problema si, al menos, los alumnos de la UBA supieran de su existencia.

Hay muchos casos que podrían escogerse como ejemplo del abandono que estos museos sufren por parte de la universidad pero, es el Museo de Farmacia Dra. Rosa D. Alessio del que hablaremos a continuación.

La sub-institución fue fundada en 1969 con el objetivo de convertirse en material de consulta y aprendizaje para alumnos y docentes a través de sus variadas colecciones de ingredientes y preparados medicinales, artefactos, recipientes y mobiliario farmacéutico. Posee materiales pertenecientes a cátedras de la Facultad, objetos donados por farmacias, laboratorios particulares y de especialidades medicinales.

Hasta hace unos años, el museo ocupaba espacialmente una serie de aulas de la universidad, conectadas entre ellas y preparadas para cumplir con la adecuada función museológica. Había varios profesionales a cargo y los alumnos se reunían allí para investigar. Sin embargo, hace algún tiempo, las autoridades de la facultad decidieron que necesitaban más espacio para dar clases y embalaron el museo en cajas que fueron almacenadas temporalmente en alguna parte del edificio. Poco tiempo después, se designo para el museo un espacio poco convencional (y ciertamente inadecuado), el pasillo principal del primer piso. Se instalaron allí dos grandes habitaciones-vitrina donde el director, Dr. Rafael Mora, debió acomodar, apilar y amontonar el patrimonio.

Con gran pasión y vocación, el Dr. Mora trabaja diariamente para mejorar, dentro de sus posibilidades, el orden y limpieza del museo. Los objetos están mezclados, acomodados en un pequeño espacio que recuerda a los gabinetes de curiosidades barrocos. No existen nomencladores claros, macroleyendas o folletos. No hay tampoco personal trabajando allí. Muchos alumnos no entienden de qué se trata el museo, algunos ni siquiera saben que aquellas enormes vitrinas son un museo.

Algunos años, el museo ha intentado anotarse como participante en la llamada Noche de los Museos pero ha debido permanecer cerrado, excluido del evento, por la falta de espacio y personal.

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