JAIME TORRES CONMOVIÓ EN JUNÍN.Por Ana María de Mena

Posted on 06/04/2012

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El frío que se hizo sentir y la amenaza de lluvia, obligaron a los organizadores a reemplazar el Vía Christi y acondicionar el Santuario Virgen de las Nieves de Junín de los Andes, para la presentación de Jaime Torres.

La buena voluntad acomodó sillas en los pasillos, habilitó los equipos de audio y la cámara que proyectaba la imagen de los intérpretes en el arco ojival detrás del altar, para que nadie se perdiera detalles de lo que ocurría.

Nombrado visitante ilustre por el Concejo Deliberante y precedido por miembros de la Escuela de Música de Junín de los Andes y las parejas de tango que demostraron sus habilidades, el eximio tucumano quiso interpretar un tema acompañando a los primeros. El fervor del público integrado por visitantes y familias de esa localidad y de San Martín de los Andes, que aplaudió entusiasmado, completó la fiesta.

Después fue el turno de la mezzosoprano Susana Moncayo quien cantó impecablemente la “Zamba de Usted” de Félix Luna.

Entre los flashes de los que querían registrar la actuación, el charanguista -a sus setenta y cuatro años y con la frescura de siempre- deleitó a los presentes con temas propios. Presentó a sus músicos, junto a quienes interpretó un malambo, en el que se lució la danza del percusionista en un elegante floreo con su poncho.

También recibió una foto enmarcada de una estación del Vía Christi, la trascendente obra del arquitecto Alejandro Santana, a quien se vio presenciando el recital. Más adelante fue obsequiado por el intendente Juan Domingo Linares con un equipo matero, que le hizo decir al maestro norteño que con tanto regalo va a querer volver a este pago.

Por último, tres coros de San Carlos de Bariloche cantaron un tema y acompañaron la Misa Criolla, donde brillaron el instrumentista y la bellísima voz de Susana Moncayo. Juntos llenaron cada rincón del Santuario y el alma de todos los presentes, que siguieron el ritmo con palmas, a veces, y aplaudieron con ganas, siempre.

Jaime Torres se despidió con su hablar pausado. Agradeció haber escuchado a los buenos charanguistas de la escuela de Junín y las muestras de afecto recibidas. Subrayó -además- el valor de sembrar la música y los instrumentos nuestros.

Él, que pisó escenarios prestigiosos como el Lincoln Center, el Colón de Buenos Aires, la Sala Octubre de Leningrado y tocó junto a la Filarmónica de Berlín, con el mismo respeto que fundó la Asociación Tantanakuy o paseó por las calles de tierra de Casabindo, él -decía- demostró, como otras veces, su talento. Y su humildad, el rasgo distintivo de los grandes muy grandes.

Ana María de Mena

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