Juan Kovadloff. Un luthier en San Martín de los Andes

Posted on 31/03/2012

0


Con Juan fuimos postergando la nota hasta ayer que pudimos encontrarnos. Juan Kovadloff es el guitarrista de “La 234”, pero además es lutier, y de eso queríamos hablar con él.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

L G: ¿Cuándo empezaste con el trabajo de lutier?

Juan: Empecé  a los 20 años, para poder arreglar mi propia guitarra. Mi abuelo tenía un taller y trabajaba con madera y era medio inventor. Entonces la magia del taller, desde chiquito, me apasionó, me la pasaba ahí.

Con el tiempo fui relacionado eso con mi actividad como guitarrista, yo estudie en la EMBA (Escuela de Música de Bs. As.) A partir de mi interés como guitarrista le metía mano a la guitarra, la desarmaba, la volvía a armar, obvio, la primera que desarmé no la pude volver a armar. Después entré en el taller de luthier empecé a aprender, hice algunos cursos en la Asociación de Luthiers, sobre construcción, de lustre, de reparación. Después, casi inmediatamente, me vine para San Martín de los Andes, en el 2003. Ahí me empecé a interesar por el tema con gente que también le interesaba la actividad, me puse en contacto con una persona que es extraordinaria, se llama Daniel Etcheverri, es también medio inventor, hace de todo, él tiene un parador de pesca en Meliquina. Arregla de todo, desde una máquina de café hasta un auto, resuelve lo que sea. Bueno, los dos estábamos interesados, entonces le dije: ¿no querés que hagamos unas guitarras juntos, así aprendemos los dos que a veces es más fácil. Entonces fue cómo con Daniel hicimos seis o siete instrumentos acá en SMA, uno de ellos está en la escuela de música (una guitarra criolla), después hicimos varios instrumentos a pedido para clientes de Bs AS y para clientes de aquí.

Bueno eso transcurrió, paso el tiempo. A mí me empezaron a dar ganas de independizarme y por una cuestión de crecimiento me parecía importante que arrancara solo, entonces empecé a trabajar solo, me hice el taller en casa, construí una guitarra eléctrica para mí, después empezaron los pedidos, que son  mayormente de gente de San Martín de los Andes. Yo, además soy profesor de guitarra a través de los alumnos vendo muchos.

La gente prefiere una guitarra por que es única, completamente artesanal.

LG: ¿Qué te pide la gente?

Juan: De todo, pueden pedir preferencias en cuanto al diseño, estructura, elegir maderas, con eso vas a lograr diferentes tonos de sonido. A partir de las necesidades que me comentan yo le puedo recomendar usar tal o cual madera por una cuestión de peso o sonoridad. Hay muchas maderas, actualmente el 80% con las que trabajo son de la región, puede ser Raulí bien estacionado, mínimo cinco años. Compro la madera en carpinterías, ya que se usan piezas chicas, las laminas son muy finas, entonces no tengo problemas para conseguir.

LG: ¿Cómo son los pasos de la construcción de un instrumento?

Juan: Se empieza con un plano, los primeros cortes voy a la carpintería de un amigo que tiene máquinas grandes, con las que puedo hacer escuadras, por ejemplo, para rectificar una superficie, una vez que tengo una línea que es cierta me la llevo a casa y hago todo lo demás con maquinas chicas. Con una garlopa enseguida escuadrás la madera, así tenés una línea de donde partir.

Hubo instrumentos como la guitarra eléctrica que toco yo que el cuerpo macizo es de madera, también hay diferentes terminaciones, por ejmplo el laqueado (es parecido a la terminación brillosa de los autos con mucha película) después esta el lustre de muñeca. Es una técnica que aprendí hace dos años, es el método más antiguo, una técnica que se realiza desde los primeros Stradivarius. Se usa una sustancia  que es cien por cien natural, producida por unos insectos, esta se mezcla con alcohol y se aplican cientos de capas delgadísimas hasta lograr la terminación. Se utiliza un paño de algodón relleno de lana.

LG: Juan ¿Cuánto cuesta una guitarra artesanal?

Juan: Alrededor de $6000

LG: ¿Alguna vez te costó desprenderte de un instrumento?

Juan: (Risas) Siempre. Un se enamora de su trabajo y los clientes están sobre vos, siempre están ansiosos. Pero la verdad es que cuando terminamos un trabajo no queremos que se lo lleven. Me da mucha pena.

Anuncios
Posted in: Uncategorized