El Barco que zarpó Por Leo Laborda (Integrante de Huancara y compañero de La Grieta)

Posted on 19/02/2012

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Muchas cosas se dicen de esta época. Obviamente buenas y malas como toda época. A veces molesta un poco estar mirando para atrás para encontrar respuestas con toda la data que tenemos, pero no queda otra.

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En la década del ‘60 surgió una movida mundial musical extraordinaria…La Argentina no fue la excepción. Entre otros, a la cabeza venían Lito Nebbia, Manal, Miguel Abuelo y Almendra… Lito sentó las bases para cantar en Castellano, Javier Martinez “urbanizo” los textos entre el Blues y el Tango, quizás el “diferente”, el más revolucionario como poeta y músico fue Luis Alberto Spinetta, quizás, apenitas más atrás Miguel Abuelo, aunque no se lo reconozca demasiado, estructuro como nadie una música que sólo él imaginó, pasando por lo abstracto y lo psicodélico (escuchar el primer disco en Europa, el primer “Abuelos de la nada”, muy avanzado en la poesía y estructuras de temas sumando, para mi humilde gusto,  en otra formación el momento de mayor lucidez de Pappo como violero.

La cuestión es que mirando atrás vemos/escuchamos a estos Artistas inventando y desarrollando una “Cultura del Rock primal y fundadora”. El problema es que dos de los fundadores/próceres ya no están… ¡y el recambio no aparece!

Hay una grave realidad: “No hay productores”…no hay interés por lo nuevo, creativo o novedoso. Hace unos años escuche decir a uno de Los Nocheros algo muy interesante, (y eso que, obviamente, ellos tienen laburo de acá a varios años más). Le preguntaron sobre la actualidad del Folclore, las bandas nuevas, etc. y dijo esto: “No hay productores y ese es un gran problema. En los comienzos nosotros hicimos todo solos hasta que nos descubrieron!!…Y así es para todas las bandas, géneros, que aunque suenen muy bien y sean súper creativos, se deben lamer solos durante largo tiempo.

Uno puede entender que las Disqueras estén en crisis por la piratería, etc.., pero de todos modos, si hay que refundar la industria y para hacerlo hay que salir a tocar”, sin productores es imposible, y más si son pocos los que manejan los medios. El desgaste que tiene una banda o un músico -si vive de ello- es inmenso porque debe componer, arreglar, ensamblar, salir a tocar cuidando los instrumentos a rabiar, grabar, editar su disco y salir a venderlo, eso lleva tiempo y por ende cansa, por más amor al proyecto que se le tenga.

Con la ida de nuestro amado Luis Alberto Spinetta, y ante el dolor y la sensación de que se está cerrando un gran ciclo cultural, aparecen otras preguntas más allá del vacío, y la fundamental es: ¿y ahora? ¿Dónde vamos con todo esto? Se generó una movida brillante que duró 40 años y presenciamos su decadencia: ¿qué hacemos? Si en muchos momentos de la vida un disco nos ha calmado, enseñado a reflexionar o simplemente ser un acompañante de parlante y voz, ¿quiénes lo serán desde ahora? ¿Seguirá existiendo ese remanso sonoro y abridor de sensaciones?

Los próceres se van, los productores no existen y ese coctel genera un presente donde a pesar de que existen millones de bandas, aquí muy buenas, las expuestas en los medios no emocionan, todo lo contrario. Al Flaco le preguntaron también sobre el presente del Rock Nacional y brillantemente sólo dijo: “Estaría bueno que alguna banda pele algún “arreglito” cada tanto!”… lo dijo todo. Charly lo resumió con un ”Faltan ideales!”.

En fin, ya llego otro tiempo y los que vivimos como Músicos, por respeto a lo transcurrido, tenemos que humildemente tratar de mejorar y desarrollar una movida en conjunto que genere un Arte Musical en el Rock con una mejor calidad de material, tanto en la Poesía como en la composición.

 

 

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