Con su buena noticia (Nano y Guillermo toma 3)

Posted on 25/01/2012

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Ahí van los tipos, dejando un rastro gordo por el barrio. Diciendo que si, diciendo que no, diciendo que no, diciendo que no. La comodidad es confundidora, dicen los tipos, y por eso están cómodos cambiando las piezas. Tienen una pregunta siempre para cada cosa, tienen una charla interminable que a veces convida a otros, a veces no. Una conversación infinita con lo que fue y con lo posible, en primera persona. Hay una piola que tensan desde lejos y hasta cada sitio. Por eso el presente en sus palabras aparece suspendido del aire y ellos lo rodean, le conversan, lo molestan y algunas pocas veces le tiran un cariño.

Que van dejando un rastro ya lo dije pero con eso voy de nuevo. Digo que van dejando un rastro impredecible. Una huellita que no precisa asfalto ni vialidades. Que sabrá llevarse con la maleza, si le sube; con la bueneza, si también.

Tienen una amistad que les viene del tiempo en que los dos comían con sal. El lente que usan para mirar atrás no es nostalgioso, en esa charla infinita todas las palabras son nuevas.

Con “un maestro”, el libro que uno hizo sobre el otro, van bamboleándose por toda la Argentina.  Van haciendo lo que mas les gusta, discutir entre ellos y con todo lo que se les cruce. Discutir es para ellos un ejercicio. Algunos salen a trotar, algunos les gusta hacer gimnasia, algunos les gusta andar en bici; bueno, a estos tipos les va andar discutiendo. Tienen el ojo filoso de tanto hacerlo y suelen incluso soltar algunas tramperas a la mesa donde tiran sus palabras.

En el libro uno habla del otro dije, pero no; en el libro los dos hablan de todos y de todas. Y cuando ellos descansan, esas páginas quedan haciendo guardia en la vigilia del tiempo que nos toca. No sea cosa que alguien se duerma parado como los caballos, por culpa de no poder dar cuerda a sus pensamientos.

Hacer guardia dije, y no es tan extraño. Guardia hace supermán a media noche, guardia hacen los soldados. Uno cuida que no pase nada, otro cuida que no le pase nada. Supermán es de mentira, ustedes ya lo saben, ¿realidad es estar de imaginaria?

Nano y Guillermo salen de una biblioteca y entran en un sindicato y de ahí se meten a una escuela y de ahí a una cárcel y de ahí a una radio, y de ahí llegan engañados a comer un asado y reciben berenjenas y papas hervidas. Los tipos son de andar, por eso son agradecidos. El que anda necesita del que espera.

Nano y Guillermo pasaron por aquí con su buena noticia.

Dijo Balbo: “Perdimos, pero la culpa fue del referí y del arquero”

Dijo Saccomanno: No, tampoco.

Rafel Urretabizkaya

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